Más fotografías no significan necesariamente un book mejor
Si tienes cuatro retratos con el mismo pelo, la misma ropa, prácticamente la misma expresión y un encuadre casi idéntico, tienes cuatro archivos, pero probablemente estés contando una sola cosa cuatro veces.
Eso no aporta variedad.
Prefiero tres primeros planos realmente diferentes que seis fotografías prácticamente iguales.
La variedad puede conseguirse mediante pequeños cambios:
- pelo;
- barba o afeitado;
- estilismo;
- expresión;
- energía;
- encuadre.
No se trata de interpretar varios personajes ni de convertir el book en una colección de disfraces.
Se trata de mostrar diferentes matices de la misma persona.
Entonces, ¿cuántas fotografías recomiendo?
Como referencia para un primer book, suelo moverme aproximadamente entre seis y nueve fotografías.
Pero no trabajo con una fórmula del tipo:
Necesitas exactamente cuatro primeros planos, dos planos medios, un americano y un general.
Eso sería demasiado rígido.
Lo que sí considero importante es cubrir una serie de necesidades:
- varios retratos potentes;
- variedad real entre esos retratos;
- alguna imagen que enseñe más presencia corporal;
- un plano americano;
- una fotografía de cuerpo entero.
A partir de ahí decidimos según el material.
Si tenemos dos planos americanos magníficos y un solo plano medio que realmente aporta, no voy a escoger un segundo plano medio simplemente porque una tabla diga que debe existir.
La selección tiene que adaptarse a la persona. No al revés.
Primerísimo primer plano: una imagen complementaria
El primerísimo primer plano no es, para mí, la fotografía principal de un book.
Pero puede aportar mucho.
Es un encuadre muy cerrado sobre el rostro que concentra prácticamente toda la atención en la mirada, el gesto y la expresión.
En determinadas personas funciona especialmente bien porque sus ojos o alguno de sus rasgos tienen mucha fuerza.
No considero imprescindible que todos los books tengan uno.
Pero cuando tenemos una imagen realmente buena, puede complementar perfectamente el resto del material.

Primer plano: probablemente el encuadre con más peso

El primer plano sí ocupa un lugar central dentro de mi forma de trabajar un book actoral.
Permite ver con claridad el rostro, la mirada, los rasgos y la expresión de la persona.
Por eso me gusta disponer de dos, tres o incluso cuatro primeros planos, siempre que sean diferentes de verdad.
En un hombre podemos trabajar, por ejemplo, con barba, sin barba, cambiando el pelo o modificando ligeramente el estilismo.
En una mujer con pelo largo podemos trabajar con pelo suelto, recogido, coleta, trenza o pequeños cambios de textura.
Son cambios relativamente sencillos, pero en un primer plano pueden producir fotografías muy diferentes.
Y eso sí aporta información.
En un primer plano, la mirada tiene que estar nítida
Cuando selecciono un retrato hay una cuestión técnica que para mí es fundamental: el enfoque en los ojos.
La mirada sostiene gran parte de la fotografía.
Puedes tener una expresión excelente y una luz bonita, pero si el foco se ha quedado ligeramente por detrás o en otra zona del rostro, la imagen pierde fuerza.
En un primer plano quiero que, cuando mires la fotografía, tus ojos vayan directamente a los ojos de la persona.
Por eso la nitidez de la mirada es uno de los elementos que reviso con especial atención cuando hacemos la selección final.
La luz debe enseñar el rostro, no competir con él
También doy bastante importancia a cómo está iluminado un primer plano.
En mis sesiones suelo trabajar con fuentes de luz grandes y próximas porque busco una iluminación envolvente, limpia y favorecedora.
Pero no quiero aplanar completamente el rostro.
Necesitamos conservar volumen.
Las sombras pueden existir, pero prefiero que sean suaves y que exista una transición natural entre luces y sombras.
No busco que alguien piense:
Qué esquema de iluminación tan espectacular.
Busco que vea el rostro.
La técnica tiene que estar al servicio de la persona.
La piel también forma parte del retrato
En un book actoral quiero seguir viendo piel real.
Pecas.
Poros.
Textura.
Marcas características.
La fotografía tiene que seguir representando a la persona que después va a entrar por la puerta de una agencia o de un casting.
Una cosa es cuidar la piel, controlar brillos o hacer un retoque profesional, y otra muy distinta es ocultar su textura o transformar el rostro hasta que deje de parecer el mismo.
Eso no significa entregar una fotografía descuidada.
Significa trabajar una imagen profesional sin borrar aquello que forma parte del rostro.
Plano medio: empezamos a leer también el cuerpo
El plano medio abre el encuadre y empieza a aportar información que un primer plano no puede ofrecer.
Ya vemos los hombros, parte del torso, la postura y algo más de la presencia física de la persona.
Puede funcionar perfectamente dentro de un book y, cuando tenemos un buen plano medio, por supuesto que merece la pena utilizarlo.
Pero no lo considero obligatorio por cumplir una estructura determinada.
Si durante la sesión conseguimos dos buenos planos americanos que aportan más y muestran mejor la presencia y la complexión del actor o de la actriz, probablemente elegiría esos antes que añadir un segundo plano medio simplemente para completar una supuesta lista.
Al final se trata de seleccionar las fotografías que mejor funcionan, no de rellenar casillas.

Plano americano: especialmente útil dentro de un book

El plano americano es un encuadre que utilizamos muchísimo todavía hoy.
Su origen está en los western clásicos, donde se encuadraba aproximadamente hasta debajo de las rodillas para que pudieran verse también las cartucheras de los personajes.
De ahí viene su nombre y su forma característica de cortar la figura.
Dentro de un book actoral me parece especialmente útil porque muestra una buena parte del cuerpo sin alejar demasiado el rostro.
Permite apreciar mejor la presencia y la complexión física de la persona.
Por eso normalmente recomiendo tener al menos uno.
Y si tenemos dos americanos suficientemente distintos y ambos funcionan, tampoco hay ningún problema en utilizarlos.
Plano general: necesitamos verte de cuerpo entero
También considero conveniente disponer de una fotografía de cuerpo entero.
Un retrato nos puede contar muchísimo sobre la cara de una persona, pero no explica completamente cómo es físicamente.
El plano general aporta precisamente esa información:
- complexión;
- proporciones;
- presencia corporal;
- forma de ocupar el espacio.
Es otra pieza del conjunto.

¿Cómo sería entonces un book básico?
Como base, me interesa tener dos o tres primeros planos realmente buenos y distintos, algún encuadre más cerrado si aporta, al menos una imagen donde podamos apreciar bien la presencia física —normalmente un plano americano funciona especialmente bien— y un cuerpo entero.
A partir de ahí, completamos la selección con las fotografías que realmente hayan funcionado: otro primer plano, un plano medio, un segundo americano... dependerá de la persona y del material que hayamos conseguido.
La idea fundamental sería:
Rostro + variedad + presencia + cuerpo entero.
Con eso ya podemos construir un material suficientemente sólido para comenzar a presentarlo.
Consejos para un book actoral profesionalUna buena fotografía también tiene que aportar algo al book
Durante una sesión podemos hacer muchas fotografías que nos gusten.
El problema aparece cuando llega el momento de construir el book y tenemos que decidir cuáles se quedan.
Ahí no me fijo únicamente en cuál es la foto más bonita.
Me pregunto también qué aporta esa imagen al conjunto.
Puede que tengamos dos retratos magníficos, pero si tienen prácticamente el mismo encuadre, el mismo estilismo y una expresión muy parecida, quizá no necesitemos los dos.
También puede ocurrir que una fotografía te guste especialmente, pero que en otra tu rostro esté más relajado, la mirada tenga más fuerza o el enfoque esté mejor resuelto.
Para mí, seleccionar bien consiste precisamente en eso: quedarnos con las fotografías que funcionan individualmente, pero también con las que ayudan a construir un book variado y coherente cuando las vemos todas juntas.
Cómo seleccionamos las fotografías después de la sesión
Después de trabajar no decido yo solo qué imágenes se va a llevar el actor o la actriz.
Mi proceso es diferente.
Preparo una galería privada a la que únicamente tiene acceso la persona fotografiada.
Puede verla tranquilamente desde casa, desde el móvil, una tablet o el ordenador y hacer una primera selección sin presión.
Normalmente le recomiendo escoger alrededor de ocho imágenes y procurar que exista variedad entre retratos y planos más abiertos.
Cuando recibo esa selección, la reviso.
Y entonces empieza mi parte de orientación.
Recomiendo, pero no impongo
Puede ocurrir que alguien haya seleccionado ocho imágenes y que, bajo mi criterio, cuatro sean clarísimas y otras cuatro las sustituiría.
Entonces lo explico.
No me limito a decir que una fotografía “no vale”.
Le enseño por qué considero que otra funciona mejor.
Puede ser porque:
- el rostro está más relajado;
- la mirada tiene más fuerza;
- el enfoque es mejor;
- la luz acompaña mejor;
- otra imagen ya cuenta prácticamente lo mismo;
- o simplemente existe una fotografía que refleja mejor a esa persona.
Pero no impongo mi selección.
La fotografía que un actor va a presentar profesionalmente también tiene que ser una fotografía con la que se sienta representado.
Sentirse reconocido en el propio book también importa
Esto tiene una parte inevitablemente subjetiva.
Puede ocurrir que técnicamente yo prefiera una imagen, pero que el actor no se reconozca completamente en ella.
Lo hablamos.
Explico mi criterio y recomiendo.
Pero al final es esa persona quien va a mover ese material, enviarlo a una agencia o presentarlo para un casting.
Tiene que sentirse cómoda con él.
Y además hay otro factor: una fotografía que a mí pueda parecerme menos evidente quizá llame la atención de un director de casting precisamente por algo que yo no estaba priorizando.
Por eso prefiero trabajar desde el asesoramiento y no desde la imposición.
Naturalidad antes que tensión
Otra cosa que observo mucho cuando hago una selección es el rostro.
La musculatura facial cambia muchísimo una expresión en apenas un instante.
Hay fotografías donde la iluminación está perfecta y el enfoque también, pero se percibe que la persona todavía estaba incómoda delante de cámara.
Normalmente prefiero una imagen donde vea:
- un rostro relajado;
- seguridad;
- naturalidad;
- presencia;
- personalidad.
No necesito una sonrisa determinada ni una “cara de actor”.
Quiero que la expresión resulte creíble.
Cómo posar bien en tu book actoralRelajar el cuerpo y el rostro cuando hace falta
No todas las personas necesitan lo mismo.
Hay actores que llegan al estudio, hablamos cinco minutos, ponemos música y están completamente cómodos delante de cámara.
En esos casos no hay nada más que hacer.
Si veo que alguien llega especialmente tenso, en ocasiones puede venir bien recurrir a pequeños ejercicios de relajación corporal o facial que muchos actores ya conocen por su propia formación.
Puede ser mover un poco el cuerpo, soltar hombros, trabajar algunos gestos faciales o incluso hacer algo de calentamiento vocal.
No es algo que haga sistemáticamente ni que todo el mundo necesite.
Muchas veces basta con hablar unos minutos, poner música y conseguir que la persona se sienta cómoda.
Cuando la persona empieza a relajarse, mi trabajo consiste en aprovechar ese estado para conseguir expresiones naturales sin forzarlas.
Sobre todo en un primer book.
No estamos construyendo un personaje.
Estamos fotografiando a la persona.
También reviso la fotografía desde el punto de vista técnico
Después está la parte técnica.
Una expresión fantástica no convierte automáticamente una fotografía en la mejor opción.
También reviso:
- enfoque;
- nitidez;
- exposición;
- luz;
- color;
- sombras;
- pequeños problemas técnicos que puedan haber aparecido durante la sesión.
A veces dos imágenes son casi idénticas, pero técnicamente una está mejor resuelta.
En ese caso recomiendo la mejor.
No hace falta que el actor se convierta en fotógrafo y aprenda a analizar todo eso.
Para eso estoy yo.
Una pregunta que ayuda mucho a seleccionar
Cuando encuentro dos fotografías demasiado parecidas, intento responder algo muy sencillo:
¿Qué me cuenta esta imagen que no me esté contando ya la otra?
Si la respuesta es “prácticamente nada”, probablemente una de ellas sobra.
Ese criterio elimina muchísima redundancia.
Porque el objetivo no es demostrar cuántas buenas fotografías hicimos durante la sesión.
El objetivo es construir el mejor conjunto posible para que ese actor o actriz pueda utilizarlo ante agencias, representantes y castings.
¿Qué fotografías envío a una agencia o a un casting?
Depende de lo que te pidan.
No todas las agencias trabajan de la misma manera y un casting puede tener necesidades muy concretas.
Por eso lo primero es leer las indicaciones.
Si piden:
- primer plano;
- plano americano;
- cuerpo entero;
envía eso.
No mandaría otras diez fotografías “por si acaso”.
Un buen book te proporciona una selección de imágenes profesionales entre las que después puedes elegir según cada situación.
No significa que tengas que enviarlo entero siempre.
Book actoral vs. book publicitario: diferencias y cuándo necesitas cada uno¿Cuándo debería salir una fotografía de mi book?
Cuando deje de representar bien cómo eres ahora o cuando tengas otra que cumpla mejor la misma función.
Puede ocurrir porque:
- has cambiado físicamente;
- el pelo es muy diferente;
- utilizas ahora otra imagen;
- la fotografía se ha quedado técnicamente por debajo del resto;
- existe una nueva que aporta lo mismo, pero mejor.
No hay una fecha obligatoria.
El criterio es mucho más sencillo:
Que el material siga representándote.
Cada fotografía tiene que ganarse su sitio
Para mí, esta es la idea que resume todo el proceso de selección.
Cada fotografía tiene que aportar algo que merezca la pena conservar dentro del book.
Un retrato puede funcionar especialmente bien por la mirada.
Otro puede mostrarnos con un aspecto diferente.
Un plano americano aporta más información sobre presencia y complexión.
Y un cuerpo entero termina de enseñarnos físicamente a la persona.
Cuando las fotografías se complementan entre ellas, el book empieza a funcionar como un conjunto.
Por eso no me preocupa demasiado que al final tengamos seis, siete, ocho o nueve imágenes.
Me preocupa mucho más que no haya fotografías repetidas en intención y que, al terminar de ver el book, tengamos una imagen suficientemente completa y variada de ese actor o actriz.
Errores comunes que debes evitar
Además de la cantidad, hay algunos fallos que veo repetirse mucho a la hora de montar un book. Ninguno es grave por sí solo, pero juntos pueden restarle fuerza al conjunto.
- Repetir demasiado el mismo tipo de plano: cinco primeros planos casi idénticos no multiplican la información, la repiten.
- Elegir fotografías que te gustan mucho pero que aportan poco a un casting: una imagen puede ser bonita y, aun así, no mostrar con claridad lo que necesita ver un director de casting.
- Pasarte con el retoque: si en persona no te reconozco a partir de tu book, ese book está jugando en tu contra.
- Llenar el book de fotografías sin que cada una cumpla una función clara: un book más largo no es necesariamente un book más fuerte, muchas veces es solo uno más difícil de leer.
Cuándo debes actualizar tu book actoral
Una cosa es cambiar una fotografía suelta dentro del book —de eso hablo en el apartado anterior— y otra distinta es plantearte una sesión nueva porque el conjunto entero se ha quedado corto.
Hay algunas señales que suelen indicar que toca actualizar:
- ha habido un cambio físico relevante: pelo, peso, barba o cualquier otro rasgo que haga que tu book ya no se parezca a cómo llegas hoy a una sala de casting;
- tu rango o tu registro ha cambiado: empiezas a optar a papeles distintos de los que tenías en mente cuando hiciste esas fotografías;
- el material se ha quedado técnicamente por debajo de lo que se espera hoy en un book profesional;
- surgen necesidades nuevas de una agencia o un casting concreto que tu material actual no cubre.
No existe una frecuencia fija ni obligatoria.
El criterio, aquí también, es que el conjunto te siga representando de verdad.