GUÍAS Y RECURSOS · FOTOGRAFÍA CORPORATIVA

Cómo preparar una sesión de fotografía corporativa

Una buena sesión de fotografía corporativa no empieza cuando llegas al estudio ni cuando encendemos las luces.

Empieza bastante antes.

Antes de hacer la primera fotografía necesito entender quién eres profesionalmente, a qué te dedicas, cómo trabajas, a quién te diriges y para qué necesitas esas imágenes.

Porque una fotografía corporativa no debería limitarse a enseñar tu aspecto.

Tiene que ayudar a comunicar quién eres, cómo trabajas y qué confianza generas como profesional.

Según tu actividad, quizá necesitemos transmitir más cercanía, autoridad, creatividad, solvencia, seguridad, innovación o empatía.

No existe una única fórmula.

Y tampoco existe una única «imagen corporativa correcta».

Una buena fotografía corporativa tiene que transmitir profesionalidad, pero sobre todo tiene que transmitir verdad.

Todo empieza por entender qué necesitas

Cuando alguien contacta conmigo para una sesión corporativa, no empiezo preguntándole qué fondo quiere o qué postura le gusta.

Primero necesito conocer su realidad profesional.

Me interesa saber:

  • a qué se dedica;
  • cómo desarrolla su actividad;
  • dónde trabaja;
  • cómo suele vestir;
  • si trabaja directamente con clientes, pacientes o equipos;
  • si trabaja por cuenta propia o dentro de una empresa;
  • y para qué necesita esas fotografías.

No necesito convertir la sesión en una entrevista interminable.

Pero sí necesito suficiente información para poder tomar decisiones con criterio.

La fotografía no se diseña desde una plantilla.

Se construye alrededor de la persona que tengo delante.

¿Para qué necesitas las fotografías?

Esta pregunta condiciona muchísimo la sesión.

Puede que necesites imágenes para:

  • LinkedIn;
  • currículum;
  • página web;
  • presentaciones profesionales;
  • prensa;
  • comunicación corporativa;
  • conferencias;
  • redes sociales;
  • marca personal;
  • o diferentes usos al mismo tiempo.

Aquí no vamos a desarrollar qué plano, formato o fotografía conviene para cada soporte, porque eso pertenece a otra guía.

Pero sí necesito conocer el destino de las imágenes antes de empezar.

Primero entendemos para qué necesitas las fotografías y después construimos las imágenes.

No al revés.

¿Qué tiene que comunicar tu imagen?

Puede ser:

confianza, si alguien tiene que ponerse en tus manos;

cercanía, si trabajas directamente con personas;

solvencia, si tu trabajo implica decisiones importantes;

autoridad, cuando tu posición profesional la requiere;

creatividad o innovación, si forman parte de tu actividad;

seriedad, cuando el contexto profesional la pide;

o una combinación de varias.

Retrato corporativo de José Miguel Calvo con traje y corbata, fotografía profesional en Madrid
José Miguel Calvo · Abogado

No todos necesitamos proyectar exactamente lo mismo.

Y ahí está precisamente la importancia de preparar bien una sesión.

Quiero que la fotografía se parezca a ti

Para mí esto es fundamental.

No me interesa construir una identidad profesional que no tenga nada que ver contigo.

La persona que vea tu fotografía en una web, LinkedIn o cualquier otro soporte debería encontrarse después con alguien reconocible.

Con la misma personalidad.

Con una forma de vestir coherente.

Con una imagen que corresponda con su realidad profesional.

Porque cuando una fotografía transmite verdad también ayuda a generar confianza.

Y eso es especialmente importante cuando esa imagen va a formar parte de tu trabajo.

Estamos fotografiando tu identidad laboral: cómo te presentas cuando trabajas, cómo te relacionas con tus clientes, pacientes, compañeros o empresas, y qué imagen forma parte realmente de tu actividad.

Profesionalidad desde la verdad.

Qué ropa llevar a una sesión corporativa

Mi recomendación principal es bastante sencilla:

ven con la ropa con la que trabajas habitualmente.

La fotografía corporativa tiene que representar al profesional que eres en tu día a día.

Si trabajas con traje, tiene sentido utilizar traje.

Si normalmente llevas camisa, jersey, chaqueta, vaqueros o un estilo más informal, trabajaremos desde ahí.

Y si tu profesión requiere uniforme, bata, ropa técnica o cualquier indumentaria específica, probablemente sea precisamente esa ropa la que mejor ayude a explicar quién eres profesionalmente.

No se trata de elegir la ropa con la que simplemente salgas más favorecido.

Se trata de que alguien vea tu fotografía y, cuando posteriormente te conozca, reconozca a la misma persona y al mismo profesional.

Eso genera coherencia.

Y la coherencia genera confianza.

La ropa también forma parte de tu identidad profesional. La fotografía tiene que mostrar cómo eres cuando trabajas, no construir una versión de ti que no existe.

Si tienes varios cambios que utilizas habitualmente, tráelos.

Durante la sesión podemos comprobar qué funciona mejor delante de cámara.

¿Traje sí o no?

No depende únicamente de la profesión.

Depende de cómo desarrolles tú esa profesión.

Retrato corporativo informal de Laurentiu Ignat, camiseta blanca sin traje, fotografía profesional en Madrid
Laurentiu Ignat · Retrato corporativo

Hoy dos personas que realizan exactamente el mismo trabajo pueden vestir de maneras completamente distintas.

Y ambas pueden proyectar una imagen perfectamente profesional.

Si habitualmente trabajas con traje y forma parte de tu identidad profesional, adelante.

Si nunca utilizas traje, no necesitas ponértelo para demostrar que eres un buen profesional.

Profesionalidad y formalidad no son exactamente lo mismo.

Si utilizas uniforme o ropa profesional, puede ser una gran opción

Hay profesiones donde la ropa forma parte directamente del trabajo.

En esos casos puede ser especialmente interesante utilizarla.

No porque necesitemos construir una escena artificial.

Todo lo contrario.

Porque estamos mostrando una realidad.

La persona que después llegue a una consulta, a un negocio, a una instalación o a cualquier otro entorno profesional debería reconocer a la persona que previamente ha visto en las fotografías.

Eso también genera confianza.

El fondo forma parte del lenguaje de la fotografía

El fondo no es simplemente decoración.

Puede cambiar bastante la percepción de una imagen.

Un fondo oscuro puede aportar:

  • fuerza;
  • profundidad;
  • sobriedad;
  • carácter.

Un fondo claro puede generar una sensación:

  • más luminosa;
  • más limpia;
  • más abierta;
  • más ligera.
Retrato de estudio de Carolina Walker sobre fondo azul grisáceo, fotografía corporativa en Madrid
Fondo azul grisáceo — Carolina Walker
Retrato de estudio de Horacio sobre fondo marrón grisáceo oscuro, fotografía corporativa en Madrid
Fondo marrón grisáceo oscuro — Horacio

Pero no trabajo con reglas rígidas.

Un fondo blanco puede funcionar perfectamente en un perfil muy serio y uno oscuro puede funcionar en muchas profesiones diferentes.

Depende del rostro, del vestuario, de la iluminación, del uso de las fotografías y de la sensación que estemos intentando conseguir.

Incluso durante una misma sesión podemos probar diferentes opciones.

La fotografía también consiste en observar qué está funcionando.

La iluminación también se adapta a la persona

Tampoco utilizo siempre el mismo esquema de luz.

Observo:

  • el rostro;
  • los rasgos;
  • el fondo;
  • el vestuario;
  • la profesión;
  • y el resultado visual que queremos conseguir.

Hay sesiones donde me interesa una iluminación especialmente limpia y envolvente.

En otras puedo trabajar más contraste, más volumen o un carácter algo más editorial.

La luz debe favorecer a la persona y ayudar a construir el mensaje de la fotografía.

No tiene que convertirse en protagonista.

La iluminación está al servicio de la persona, no la persona al servicio de la iluminación.

Busco un acabado profesional con una sensibilidad editorial

Una fotografía corporativa no tiene por qué ser simplemente una fotografía funcional.

A mí me interesa trabajarla bastante más.

Quiero cuidar:

  • la luz;
  • la composición;
  • el fondo;
  • el vestuario;
  • la postura;
  • el contexto;
  • y el acabado final.

Mi referencia está más cerca de una fotografía editorial profesional que de una simple fotografía identificativa.

Una imagen que pueda funcionar perfectamente en una web, una entrevista, una presentación, comunicación de empresa o incluso una publicación.

Pero manteniendo siempre algo fundamental:

que sigas siendo tú.

No busco hacerte simplemente una foto corporativa. Busco construir una imagen profesional con calidad editorial que siga pareciendo tú.

Si es tu primera sesión corporativa, el estudio suele ser un gran punto de partida

Cuando alguien todavía no tiene fotografías profesionales, suelo recomendar empezar en estudio.

¿Por qué?

Porque allí tengo un control muy alto sobre:

  • la iluminación;
  • el fondo;
  • el espacio;
  • el encuadre;
  • y la consistencia del resultado.

Eso nos permite construir una base profesional sólida.

Una serie de imágenes que puedes empezar a utilizar para presentarte profesionalmente y sobre la que después podemos ampliar.

Para una primera sesión, ese control es una ventaja importante.

La localización tiene sentido cuando aporta

Eso no significa que todas las fotografías tengan que hacerse en estudio.

Una buena localización profesional puede aportar muchísimo.

Puede ser:

  • una oficina;
  • un despacho;
  • una clínica;
  • un estudio creativo;
  • un taller;
  • un negocio;
  • una instalación;
  • o cualquier espacio relacionado con tu actividad.

Pero el hecho de que trabajes allí no significa automáticamente que sea una buena localización fotográfica.

Necesitamos que el espacio permita trabajar bien.

Que tenga suficiente amplitud.

Que haya un tiro de cámara razonable.

Que podamos controlar o complementar la iluminación.

Y, sobre todo, que visualmente aporte algo.

Si no lo hace, no pasa nada.

Podemos trabajar en estudio o buscar otra opción.

Cuando el entorno funciona, puede contar mucho

Si la localización funciona, me gusta aprovecharla.

Una ventana.

Una mesa.

La arquitectura del espacio.

Una zona de trabajo.

Herramientas.

Incluso compañeros al fondo si la situación lo permite.

Todo eso puede ayudar a construir una fotografía más ambiental, más cercana al lifestyle y con un acabado editorial.

Ana Galocha trabajando en su taller creativo, fotografía corporativa en Madrid
Ana Galocha · Retrato corporativo en su taller creativo

Pero manteniendo siempre una prioridad:

la persona sigue siendo protagonista.

El entorno explica.

No distrae.

Herramientas reales para contar a qué te dedicas

También me interesa saber qué utilizas para trabajar.

José Miguel Calvo al teléfono con un bolígrafo en la mano, fotografía corporativa en Madrid
José Miguel Calvo · Abogado

Puede ser un portátil.

Un teléfono.

Un libro.

Documentación.

Instrumental.

Herramientas.

Material técnico.

Dependerá completamente de la profesión.

Estos elementos pueden ayudarnos a crear fotografías más contextualizadas y naturales.

Pero quiero que sean reales.

No utilizar objetos simplemente para aparentar una determinada profesión.

Si forman parte de tu trabajo, ayudan a comunicar.

Y cuando una imagen comunica bien qué haces, empieza a adquirir mucho más valor profesional.

No tienes que saber posar

Muchas personas llegan a una sesión corporativa con esta preocupación:

Yo no sé posar.

No pasa nada.

La mayoría de profesionales no están acostumbrados a trabajar delante de una cámara.

No necesitan estarlo.

Yo voy a dirigirte.

Trabajaremos la postura, la mirada, la expresión y el cuerpo poco a poco.

Y lo haremos intentando evitar precisamente lo que peor funciona en este tipo de retrato:

rigidez y tensión.

No quiero una persona completamente encorsetada delante de cámara.

Quiero una imagen relajada, segura y creíble.

Cómo trabajar el posado corporativo pertenece a otra guía.

Pero para preparar una sesión solo necesitas saber una cosa:

No tienes que aprender a posar antes de venir.

Maquillaje, pelo y aspecto personal

El maquillaje es completamente opcional.

Si habitualmente utilizas maquillaje para trabajar, mi recomendación es sencilla:

ven con un maquillaje similar al que utilizas normalmente en tu vida profesional.

No considero necesario utilizar un maquillaje mucho más elaborado simplemente porque vayamos a hacer fotografías.

De nuevo, busco coherencia.

La persona que aparezca en la fotografía debería parecerse a la persona que después encontrará un cliente, una empresa o un paciente.

Y con el pelo, barba o afeitado ocurre algo parecido.

No necesitas cambiar tu imagen.

Pero sí recomiendo llegar cuidado:

  • pelo bien arreglado;
  • pasar por la peluquería antes de la sesión si lo necesitas;
  • barba cuidada si habitualmente la llevas;
  • afeitado como sueles presentarte profesionalmente;
  • ropa preparada;
  • gafas limpias;
  • pequeños detalles revisados.
No necesitas cambiar tu imagen para hacerte fotografías corporativas. Necesitas presentar bien la imagen profesional que ya tienes.

Descansa y llega sin prisas

También recomiendo descansar bien la noche anterior.

Estar hidratado.

Llegar con un poco de margen.

No solo por cómo pueda verse la piel o el rostro.

También porque una persona que llega corriendo, mirando el reloj y pensando en lo siguiente que tiene que hacer empieza la sesión con una tensión innecesaria.

Prefiero que podamos hablar unos minutos, preparar todo y entrar progresivamente en la dinámica de trabajo.

Planificamos la sesión, pero también dejamos espacio para probar

Llegar con una estrategia clara no significa seguirla de manera rígida.

Antes de empezar tendremos definida una dirección: qué necesitamos comunicar, qué tipo de imagen buscamos, qué vestuario vamos a utilizar y qué planteamiento puede funcionar.

Pero después empieza la fotografía.

Y ahí también observo y pruebo.

Puede que otro fondo funcione mejor.

Que encontremos una iluminación especialmente favorecedora.

Que una idea que surja durante la sesión merezca la pena probarla.

O que tú mismo propongas algo que abra una posibilidad interesante.

En una sesión más larga tendremos más margen para experimentar que en una sesión más corta, pero siempre intento mantener cierta flexibilidad.

La planificación marca la dirección. Lo que ocurre delante de cámara termina de construir la fotografía.

El objetivo final: que tu fotografía trabaje también para ti

Una fotografía corporativa no es simplemente una fotografía en la que tienes que salir bien.

Por supuesto que quiero que salgas favorecido.

Pero esto no es fotografía de belleza ni fotografía de moda.

Estamos creando una herramienta profesional.

Una imagen que puede aparecer en tu web, en LinkedIn, en un currículum, en una entrevista, en una publicación o delante de alguien que todavía no te conoce y está valorando trabajar contigo.

Por eso tiene que comunicar.

Tiene que resultar profesional.

Tiene que generar confianza.

Y, sobre todo, tiene que ser coherente con la persona que alguien encontrará después.

La mejor fotografía corporativa no intenta aparentar quién podrías ser. Comunica profesionalmente quién eres.

PREGUNTAS RÁPIDAS

Preguntas rápidas antes de una sesión de fotografía corporativa

Pregunta 1 de 16, categoría Preparación: ¿Tengo que saber exactamente qué fotografías quiero?
Preparación

¿Tengo que saber exactamente qué fotografías quiero?

Toca para ver la respuesta

¿Necesitas renovar tu imagen profesional?

Antes de hacer la primera fotografía quiero saber qué haces, cómo trabajas, para qué necesitas las imágenes y qué quieres comunicar con ellas.

A partir de ahí construiremos una sesión pensada para tu realidad profesional.

No necesitas saber qué fondo elegir.

Ni qué iluminación funciona mejor.

Ni cómo colocarte delante de cámara.

Eso forma parte de mi trabajo.

Lo que sí necesito es entender quién eres profesionalmente para poder construir una imagen que lo comunique con claridad.

Una imagen cuidada, actual, profesional y, sobre todo, creíble.