GUÍAS Y RECURSOS · BOOK ACTORAL

Cómo posar bien en tu book actoral sin parecer que estás posando

Una de las frases que más escucho cuando alguien llega al estudio es:

Carlos, yo no sé posar.

Y mi respuesta suele ser bastante sencilla:

No pasa nada. Tampoco necesito que sepas.

Un actor no tiene por qué posar como un modelo. En un book actoral no estamos intentando construir una imagen de moda ni conseguir una postura espectacular porque sí.

Lo que me interesa es otra cosa.

Quiero que la persona se sienta cómoda, que se mueva con naturalidad, que tenga recursos delante de cámara y, sobre todo, que la postura no termine robándole protagonismo a la mirada.

Para mí, posar bien en un book actoral no consiste en memorizar una serie de posiciones.

Consiste en entender qué puedes hacer con tu cuerpo y conseguir que esas posiciones formen parte de ti.

No necesitas saber posar antes de llegar al estudio

Si nunca has hecho una sesión profesional, es completamente normal no saber qué hacer con las manos, dónde mirar o cómo colocarte delante de una cámara.

No espero que llegues sabiendo todo eso.

La dirección forma parte de mi trabajo.

Durante la sesión te iré dando pequeñas indicaciones: dónde colocar una mano, cómo girar ligeramente el cuerpo, cuándo bajar un poco la barbilla, dónde dirigir la mirada, qué hacer con los hombros, cómo colocar los pies o cuándo introducir movimiento.

No se trata de darte veinte instrucciones a la vez.

Normalmente funciona mucho mejor hacer pequeños ajustes y observar cómo responde la persona.

Cómo preparar un book actoral: guía práctica antes de tu sesión

Utilizo referencias para darte recursos, no para que copies una pose

Antes de empezar suelo enseñar algunas referencias visuales.

Tengo un libro de poses que utilizo desde hace tiempo y que me sirve como apoyo para mostrar distintas maneras de trabajar manos, brazos, piernas, posturas de pie, sentado, apoyos o movimientos del cuerpo.

Es un material más relacionado con moda y modelaje que con book actoral, por eso no lo utilizo como una plantilla que haya que copiar.

Me interesa como punto de partida.

Vemos algunas imágenes. Comentamos qué puede funcionar.

Las referencias me sirven para darte recursos. Para que veas qué puedes hacer con una mano, un brazo, las piernas o la posición del cuerpo cuando te pongas delante de cámara.

Después dejamos de mirar la fotografía de referencia.

La idea ya está en tu cabeza y ahora tenemos que adaptarla a tu cuerpo, tu manera de moverte y tu personalidad.

No quiero que memorices una pose. Quiero que entiendas qué puedes hacer con tu cuerpo y después lo hagas tuyo.

No quiero que memorices una pose. Quiero que la hagas tuya

Una postura puede quedar fantástica en una persona y resultar completamente artificial en otra.

Cada cuerpo es diferente. Cada persona se mueve de una manera y tiene también una presencia propia delante de cámara.

Por eso no me interesa convertir a nadie en una especie de muñeco articulado.

Si una posición técnicamente está bien pero noto que estás incómodo, para mí deja de funcionar.

Prefiero que cambies ligeramente el brazo, muevas el peso, coloques la mano donde resulte natural y que la postura empiece a parecer tuya.

Ahí suele aparecer la fotografía buena.

La mirada manda más que la pose

Hay una frase que resume bastante bien mi manera de trabajar:

No quiero que poses con el cuerpo. Quiero que poses con la mirada.

El cuerpo importa y tiene que estar bien colocado, pero no quiero que toda tu atención esté concentrada en mantener una postura.

Cuando eso ocurre, muchas veces la expresión empieza a perder fuerza.

Prefiero que la posición corporal acompañe y que la verdadera atención de la fotografía esté en la mirada.

Retrato de Vicente Bellido con el cuerpo ligeramente girado y mirada directa a cámara, book actoral en Madrid
Vicente Bellido — Book actoral en Madrid

Una expresión neutra puede decir mucho

Especialmente cuando estamos haciendo un primer book, no necesito que interpretes constantemente tristeza, alegría, enfado o misterio.

Una expresión aparentemente neutra puede transmitir muchísimo.

Puede haber seguridad, serenidad, cercanía, intensidad o carácter sin necesidad de construir un personaje.

Y si durante la sesión aparece una sonrisa espontánea que funciona, por supuesto que la aprovechamos.

Lo que intento evitar es pedir expresiones que terminen pareciendo forzadas.

Qué hacer con las manos

Las manos son una de las cosas que más preocupan cuando alguien no está acostumbrado a hacerse fotos.

De repente parecen sobrar.

Y cuanto más piensas en ellas, más artificiales empiezan a parecer.

Retrato de Ana Zaley con los brazos cruzados y las manos apoyadas sobre los antebrazos, book actoral en Madrid
Ana Zaley — Book actoral en Madrid

Por eso suelo trabajar posiciones sencillas: una mano en el bolsillo, brazos cruzados, una mano apoyada suavemente, manos detrás de la espalda, una mano cerca del rostro cuando funciona, brazos relajados o mano en la cadera si encaja con la postura.

Lo importante es que no parezca que estás sujetando la mano en una posición porque alguien te ha ordenado ponerla ahí.

Si la mano genera tensión en el brazo, el hombro o el rostro, cambiamos la posición.

Brazos y hombros también cambian muchísimo la fotografía

Un pequeño movimiento de hombros puede modificar completamente una postura.

En hombres, muchas veces trabajo con una sensación algo más abierta: espalda recta, hombros atrás, pecho abierto y sensación de seguridad.

No significa ponerse militar. Se trata de ganar presencia sin crear rigidez.

En mujeres puedo trabajar de otras maneras según el cuerpo, el vestuario y el tipo de fotografía.

Cuando el estilismo permite ver las clavículas, por ejemplo, un pequeño movimiento de hombros puede acentuarlas y generar líneas interesantes.

También podemos trabajar con brazos y codos para crear formas más dinámicas.

Retrato de Cristina Gallego de pie con una mano en el bolsillo y el torso ligeramente girado, book actoral en Madrid
Cristina Gallego — Book actoral en Madrid

En fotografía de moda se habla mucho de crear triángulos con brazos y piernas. En un book actoral utilizo esos recursos con mucha más moderación.

No quiero que el lenguaje corporal se convierta en protagonista. Lo utilizo cuando ayuda.

Los pies pueden cambiar toda la postura

Una persona puede colocarse delante de cámara completamente frontal, con los dos pies paralelos, hombros cuadrados y el peso repartido de forma idéntica.

Automáticamente puede aparecer una sensación demasiado rígida.

A veces basta con adelantar ligeramente un pie.

Ese pequeño cambio hace que el cuerpo empiece a girar de manera natural, un hombro quede algo más adelantado, cambie el reparto del peso y la figura deje de sentirse tan frontal.

Son modificaciones mínimas que pueden transformar mucho una fotografía.

No existe una postura que funcione igual para todo el mundo

No dirijo exactamente igual a todas las personas.

Retrato de Ramón de Guzmán con la mano apoyada en el mentón y mirada intensa, book actoral en Madrid
Ramón de Guzmán — Book actoral en Madrid

Hay quien tiene una forma de moverse muy marcada y encuentra posiciones naturales desde el principio.

Hay actores con experiencia delante de cámaras que ya tienen muchos recursos.

Y hay alguien que llega a su primer book y se bloquea en cuanto ve el objetivo.

También influyen la altura, complexión, forma corporal, pelo, estilismo, personalidad y experiencia delante de cámara.

Por eso prefiero observar primero y después dirigir.

No aplicar una plantilla.

Sentado también hay que seguir estando natural

Las fotografías sentado pueden funcionar muy bien porque, en algunas personas, reducen bastante la sensación de estar “posando”.

Puede funcionar algo tan sencillo como sentarse ligeramente hacia delante, apoyar un brazo, dejar una mano relajada, girar un poco el torso o modificar la posición de las piernas.

De nuevo, el objetivo no es construir una pose espectacular.

Es encontrar una posición cómoda que permita trabajar la expresión.

Isabella Ruiz de Rato sentada en el suelo con una postura relajada, book actoral en Madrid
Isabella Ruiz de Rato — Book actoral en Madrid

No quiero una estatua delante de cámara

Hay algo que intento evitar especialmente: que alguien encuentre una postura y se quede completamente congelado esperando a que haga las fotografías.

Puede que la posición funcione, pero cuando el cuerpo se queda rígido durante demasiado tiempo, esa tensión suele terminar llegando también al rostro.

Prefiero que la postura siga teniendo algo de vida: cambiar ligeramente el peso, mover una mano, modificar la posición de la cabeza, respirar o volver a mirar a cámara.

No necesito grandes movimientos. Muchas veces basta con pequeños ajustes para que la persona deje de sentirse colocada y vuelva a comportarse de una manera natural.

Cuando alguien se bloquea, prefiero introducir movimiento

Hay personas que, en cuanto se quedan quietas, empiezan a pensar demasiado:

¿Dónde pongo la mano? ¿Tengo bien la cara? ¿Qué hago con la pierna?

Cuando veo que eso ocurre, muchas veces prefiero romper la postura.

Eva Ugarte de pie con el peso desplazado y el brazo elevado en un gesto dinámico, book actoral en Madrid
Eva Ugarte — Book actoral en Madrid

Puedo pedir que dé unos pasos, que cambie de posición, que se siente y vuelva a levantarse o incluso algo tan sencillo como:

Da una vuelta y cuando termines, mírame.

No siempre estoy buscando fotografiar ese movimiento. Muchas veces lo utilizo simplemente para que el cuerpo se desbloquee.

Y es bastante habitual que el instante inmediatamente posterior resulte mucho más natural que una pose mantenida durante demasiado tiempo.

Las indicaciones funcionan mejor cuando son pequeñas

Durante la sesión intento evitar direcciones demasiado complejas.

Prefiero:

Baja un poco la barbilla.

Foto.

Ahora mira un poco hacia tu derecha.

Foto.

Suelta ese brazo.

Foto.

Adelanta ligeramente ese pie.

Foto.

Vamos construyendo.

Y además voy viendo cómo responde cada pequeño cambio.

Mostrar las fotos durante la sesión ayuda mucho

También utilizo la propia cámara como herramienta de dirección.

En algunos momentos enseño una fotografía y explico:

Mira, aquí estás muy bien, pero todavía te noto un poco tenso en los hombros.

O:

Esta postura funciona, pero prueba a hacerla más tuya.

Cuando la persona ve la diferencia, muchas veces lo entiende inmediatamente.

Ya no estoy hablando de algo abstracto. Lo está viendo.

Tener actitud no significa interpretar un personaje

Cuando hablo de actitud delante de cámara no estoy hablando de hacer “cara de actor”.

Tampoco necesito que interpretes un personaje diferente en cada fotografía.

En un primer book me interesa principalmente la persona que tengo delante.

Podemos cambiar ligeramente la energía, la mirada o la presencia, pero seguimos trabajando sobre ti.

Otra cosa distinta es que exista un objetivo concreto —un casting, una producción o unas necesidades específicas de una agencia—. Ahí sí podemos dirigir parte del material hacia un registro determinado.

Pero un primer book debe empezar por mostrar quién eres.

La música ayuda a que el cuerpo deje de pensar tanto

La música es una herramienta que utilizo muchísimo durante las sesiones.

Normalmente pregunto qué escucha la persona y le invito a conectar su móvil por Bluetooth para poner su propia música.

Cambia el ambiente, ayuda a moverse, ayuda a relajarse y hace que la persona deje de escuchar únicamente el clic de la cámara y sus propios pensamientos.

Cuando alguien conecta con una canción que conoce, muchas veces su postura cambia sin que yo tenga que decir absolutamente nada.

Si estás cómodo, se nota

Puedes aprender veinte posiciones distintas y saber perfectamente dónde colocar una mano.

Pero si estás incómodo, normalmente la fotografía lo va a mostrar.

Por eso mi prioridad es que poco a poco dejes de pensar:

Estoy posando.

Y empieces simplemente a estar delante de cámara.

A partir de ahí puedo dirigir, corregir, ajustar, buscar una mirada o cambiar una postura.

Pero ya estamos trabajando sobre una persona relajada y presente.

Y ahí es donde normalmente aparecen las mejores fotografías.

Entonces, ¿qué significa realmente posar bien en un book actoral?

Para mí significa:

  • no quedarse rígido;
  • entender algunas posiciones básicas;
  • tener recursos para manos, brazos y piernas;
  • dejarse dirigir;
  • moverse cuando sea necesario;
  • conseguir que la postura resulte natural;
  • mantener la atención principalmente en la expresión y la mirada.

No necesitas convertirte en modelo.

No necesitas memorizar veinte poses antes de la sesión.

Y no necesitas saber exactamente qué hacer en cada momento.

Parte de mi trabajo consiste precisamente en ayudarte a encontrarlo.

¿Cuántas fotos debe tener un book actoral?

Sigue leyendo

PREGUNTAS RÁPIDAS

Preguntas rápidas sobre cómo posar en tu book

Pregunta 1 de 18, categoría Preparación: ¿Tengo que saber posar antes de la sesión?
Preparación

¿Tengo que saber posar antes de la sesión?

Toca para ver la respuesta

¿Te preocupa no saber posar?

No necesitas preparar un catálogo de poses antes de venir al estudio.

Durante la sesión iremos construyendo las fotografías poco a poco.

Te enseñaré referencias cuando ayuden.

Te iré indicando pequeños cambios.

Veremos juntos algunas imágenes.

Y, sobre todo, buscaremos una forma de trabajar en la que puedas olvidarte progresivamente de que estás “posando”.

Porque en un book actoral no busco convertirte en modelo.

Busco que delante de cámara sigas siendo tú.